Cruces entre provincias para reactivar el Parlamento Patagónico

La diputada pampeana María Luz Alonso pidió a la presidencia saliente que convoque a una sesión del Parlamento Patagónico para formalizar el traspaso de funciones. Este traspaso implica detalles esenciales como la entrega de actas y documentos. Alonso enfatizó que no se puede hacer un traspaso de facto y mencionó que buscarán apoyos en otras legislaturas patagónicas.

El Parlamento Patagónico nació en 1996, gracias a un tratado firmado por los gobernadores de seis provincias en Santa Rosa. Este cuerpo es el primero de su tipo en Argentina y, aunque no tiene poderes para crear leyes, sirve como un espacio crucial para discutir problemas comunes y generar propuestas en conjunto. A lo largo de su historia, ha tenido momentos de inactividad, siendo a veces denominado “fantasma” por la falta de convocatoria.

No cuentan con un edificio propio ni sus miembros reciben dietas; cada legislatura provincial tiene una comisión especial que representa a su provincia. Normalmente, las reuniones anuales cambian de sede, aunque muchas veces han tenido lugar en Buenos Aires debido a dificultades de conectividad en la región.

La urgencia pampeana

La necesidad de revitalizar el bloque regional se vuelve más apremiante en el contexto actual. La administración de Javier Milei aprobó un proyecto que elimina el Régimen de Zona Fría para las provincias, limitando los subsidios del gas a hogares con ingresos bajos. Aunque Malargüe (Mendoza) y la Puna podrían seguir recibiendo estos beneficios, se subraya la importancia de un frente común patagónico para defender intereses regionales frente a decisiones tomadas a nivel nacional.

Desde Santa Cruz, parece que están en marcha las gestiones para avanzar en el traspaso. La Cámara de Diputados provincial recibió la solicitud de La Pampa, y hay rumores de que se están organizando las convocatorias conforme a las reglas vigentes.

Un llamado urgente

La reactivación del Parlamento Patagónico no es solo una cuestión interna. En agosto de este año, aunque no se realizó una sesión, los legisladores de las seis provincias emitieron un comunicado denunciando lo que consideran una “demolición planificada del desarrollo federal”. Este mensaje destaca su rechazo a la política de desarticulación estatal impulsada desde la Casa Rosada.

En el documento, se critica la eliminación de subsidios específicos del gas en zonas frías, lo que ha llevado a un aumento significativo en los costos energéticos para hogares y negocios en la Patagonia, afectando directamente la economía local en un contexto de clima severo. También se señala la detención de obras públicas y el incumplimiento de leyes que afectan la infraestructura vial, lo que perjudica la seguridad y la conectividad en la región.

Desafíos en el futuro

Reactivar el Parlamento Patagónico presenta retos que van más allá del simple traspaso de funciones. La relación entre el Gobierno nacional y las provincias está marcada por conflictos, y la fragmentación política en la región puede dificultar la creación de agendas conjuntas. Sin embargo, los recientes intentos de eliminar el Régimen de Zona Fría podrían servir como un motor para unir posiciones.

Hugo Prieto, abogado constitucionalista y uno de los promotores de la creación de regiones, destaca que el Parlamento debería servir como un espacio para el intercambio de ideas. “Hacen falta mecanismos de diálogo, no solo de confrontación”, afirma.

La semana que viene será clave, ya que, si Santa Cruz convoca la sesión de traspaso, La Pampa asumirá la presidencia de un organismo con casi tres décadas de historia, en un momento en que la Patagonia siente nuevamente que sus intereses deben ser defendidos en Buenos Aires.

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